Título Original: The eye of minds
Autor: James Dashner
Saga: The Mortality Doctrine #1
Editorial: Montena
Páginas: 346
Michael es un hacker de Red Virtual, el adictivo
juego de realidad virtual que arrasa entre los adolescentes. Allí tiene amigos
de verdad: Sarah y Bryson, y gracias a su capacidad para manipular la
tecnología y saltarse las normas pueden exprimir al máximo la plataforma y
vivir experiencias al límite. Sin embargo, la diversión acabará cuando el
gobierno dé alcance a Michael...
Su objetivo: que les ayude a detener a un jugador
sin identificar que está sembrando el pánico en Red Virtual.
Si el nombre del autor les hace sonar una pequeña
campanita de alerta en su mente, les confirmo rápidamente la duda, SI! Es el
mismo autor de la saga Maze Runner (correr o morir), saga que me robó el
aliento y me encantó hasta el infinito.
Bueno, aclarado ese puntito, vamos por la reseña!
El juego infinito es en esencia una distopía, que
nos sitúa en un mundo muy tecnológico y futurista, en el cual la vida diaria se
divide básicamente en dos partes:
1) la vida normal, donde se asiste al colegio, universidad,
trabajo, etc. El transcurso del rutinario y monótono día a día. 2) Y por otro lado la emocionante vida en la
“red virtual”.
Ahora, ¿qué es esta red virtual? Se preguntarán,
pues se los explico: es el videojuego de realidad virtual más popular del
mundo, al cual la gente se conecta mediante un dispositivo llamado “ataúd” (si han visto Avatar – la película –
entenderás que es básicamente ese concepto de ataúd xD). Mediante este ataúd,
el jugador es conectado a los mundos virtuales, mediante una serie de cables,
que le permiten sentir y experimentar todas las sensaciones dentro del juego,
teniendo la plena seguridad para experimentar cosas que en vida real no se
atreverían por miedo a salir heridos o incluso morir. Red Virtual te permite
hacer todo lo que siempre deseaste experimentar, sin pagar las consecuencias.
Nuestro protagonista, Michael, es un adolescente
promedio, que como todos, es adicto al juego, pero además posee grandes
habilidades de hacker, las cuales utiliza para manipular los datos del juego y
conseguir cierta ventaja dentro del mismo. Michael y sus dos mejores amigos,
Sarah y Bryson, pasan la mayor parte de su tiempo divirtiéndose dentro de la
Red Virtual.
Aunque últimamente no todo es color de rosa, puesto
que se rumorea que existe un hacker – Kaine - que está eligiendo gente al azar,
para matarlas dentro de red virtual y a través de eso, matarlas en el mundo
real. Un auténtico ciberterrorista.
La misión de Michael y sus amigos – inicialmente en
contra de sus más sensatos pensamientos y bajo amenazas de la SRV, la seguridad
de la red virtual – es utilizar sus dotes de hacker para localizar el escondite
de Kaine y entregarlo a la justicia.
El libro me ha gustado bastante. Está lleno de
suspenso, misterio y una terrorífica sensación de claustrofobia y peligro
inminente, rodeando a los protagonistas, exponiéndolos de forma constante a
situaciones de lo más extrañas y extremas, para explotar hasta el limite sus
habilidades y su resistencia.
Un libro que te mantiene al filo de las emociones y
rogando que todo llegue a buen final, aunque se torna cada vez más oscuro y la
esperanza de luz al final del túnel se desvanece con cada pagina que avanzas.
Un punto en contra que debo comentar, es el hecho
de que las primeras 80 o 90 páginas se hacen algo lentas, tediosas y casi me
desanimaron a continuar leyendo, puesto que se centran mucho en explicarnos el
funcionamiento del mundo y deja un poco de lado adentrarnos en las
personalidades y temores de cada protagonista, pero todo se ve recompensado algunas
paginas más adelante y por sobre todo en el final….. literalmente la última
página sacudirá por completo tus teorías y destruirá tu serenidad, de aquella
forma en que solo James Dashner puede hacerlo.
Lo recomiendo completamente, no es el mejor libro
de videojuegos que existe en el mundo, pero como mundo distopico es excelente,
bien construido y muy atrapante.
Espero lo disfruten, comenten
y nos vemos en otra
oportunidad.
Un abrazo de oso!














